¿Es seguro hacer Autostop?

14 agosto, 2018 0 Por admin

Muchos de los trayectos que realizamos durante nuestro viaje por Tailandia fue en autostop, lo que nos permitió ahorrar muchísimo en desplazamientos. Al principio íbamos con un poco de inseguridad por no conocer bien el país y sus gentes, pero con el paso de los días, subiendo en varios vehículos, aumentaban las ganas y la curiosidad por seguir haciéndolo (nunca sabes con qué te puedes encontrar).

Es cierto que el concepto de autostop no está muy arraigado en este país y en varias ocasiones, cuando nos paraba un vehículo y le explicábamos que queríamos ir con el/ella en el coche, no nos entendía del todo bien. En más de una ocasión, en vez de llevarnos con ellos hasta la ciudad, ¡nos acercaban a la estación de autobuses o trenes! Era un poco estresante, pero no lo hacían a mala gana, casi siempre era gente que no entendía bien el inglés y por ayudarnos de alguna forma nos llevaba a las estaciones. La intención es lo que cuenta…

 

Cómo nos organizábamos


Para empezar, nos las ingeniábamos para hacernos con un cartón o papel medio grande donde poder escribir en tailandés la ciudad a la que nos dirigíamos, de esta forma amplías las posibilidades de que un coche te pare puesto que no toda la población comprende nuestra grafía. En el mismo hostal en el que te alojas o en alguna tienda, puedes pedir que te escriban en una hoja la ciudad a la que quieres ir, y luego la escribes en grande con un rotulador bien gordito para que se vean las letras con facilidad.

Luego, y aquí viene el kit de la cuestión, debes situarte en la carretera adecuada para que los coches que te van a ver se dirijan al mismo destino que tú. Para ello debes preguntar o guiarte con un mapa para situarte lo más cerca posible de la autovía o carretera nacional que te interese. Puede que para conseguirlo te toque caminar con tu mochila a cuesta durante un buen ratito, así que no te olvides de llevar siempre contigo una botella de agua.

A veces un vehículo puede parar para acércate un poco más a tu destino en vez de llevarte directamente a la ciudad final. Esto también es una buena opción ya que contra más cerca de la ciudad te sitúes, más fácil te será encontrar vehículos que vayan hasta ella.

Sinceramente, nos sorprendió mucho lo amables y serviciales que pueden llegar a ser los tailandeses. Nunca imaginaríamos que hacer autoestop en este país fuera tan sencillo, incluso siendo extranjeros. No solíamos esperar mucho, entre 10 y 30 minutos. Debes tener en cuenta que hacer autostop conlleva paciencia, tiempo y calma, es una forma muy barata de viajar y por ello ¡debes “pringar” un poco! Pero luego verás cuánto merece la pena.

 

Experiencias curiosas


Haciendo nuevas amistades

Una de las primeras experiencias fue en Pak Chong, ciudad de paso para ir al Parque Khao Yai. Llegamos a la estación de autobuses de Pak Chong con la intención de coger un minibus que nos dejara en el parque, cuando de repente se nos acerca un chico de unos 22 años diciéndonos que, si queríamos, podíamos ir con él y sus amigos al parque, que salían en unos minutos. Sinceramente tenían una pinta un tanto peculiar, pero estas ocasiones no ocurren siempre, así que decidimos ir con ellos.

¡Resultó ser todo un acierto! Fueron unos chicos encantadores, muy simpáticos y amables. Nos llevaron a un mercado para comprar comida antes de ir al parque y por la noche nos invitaron a unas cervecitas. No hablaban mucho inglés, pero aun así nos echamos unas risas y pasamos una agradable experiencia con Omega, Tom y Paul.

 

Generosidad 

Estábamos caminando por la carretera que va desde Khao Yai hasta Pak Chong buscando un guesthouse en el que pasar la noche y poder descansar después de tres días durmiendo en una tienda de campaña. Parecíamos unos auténticos aventureros con las mochilas acuestas, a falta de una ducha y con el mapa en nuestras manos, por lo que era de suponer que algún coche pararía.

Al cabo de unos minutos, una ranchera paró a nuestro lado ofreciéndose a ayudarnos. En la parte trasera habían tres chicas de entre 20 y 25 años y una niña más pequeña. Nos subimos con ellas y, puesto que estábamos un poco desubicados (no encontrábamos el guesthouse que queríamos) se pusieron con sus móviles y tablets a buscar dónde estaba exactamente. Dieron con él por internet y llamaron por teléfono para ver si disponían de habitaciones libres. Sin ninguna duda, ¡nos salvaron el pellejo!

 

 ¡Qué más se puede pedir!

Estábamos en la carretera dirección a Kanchanaburi, con uno de esos carteles que nos apañábamos. No esperamos más de quince minutos cuando se paró a nuestro lado una ranchera blanca diciendo que se dirigían a un pueblo cercano y podían dejarnos en las proximidades de Kanchanaburi. Allá íbamos decididos a subirnos a la parte trasera del vehículo (lugar en el que viajamos siempre) cuando nos paran diciéndonos que subieramos con ellos en la parte delantera del coche. Aunque no sorprenda mucho, fue todo un detalle por su parte ya que no es lo mismo viajar con aire acondicionado y cubierto del sol, que viajar en la parte descubierta del vehículo en la que el sol y el viento es tu peor enemigo.

Pero lo mejor de todo fue cuando abrieron la puerta del coche. Dos pequeños cachorritos marrones aparecieron por las esterillas del vehículo reclamando un poco de atención ¿qué más se podía pedir?

Al final, como suele ser normal en este tipo de trayectos, acabas haciendo migas con los propietarios del vehículo (en este caso una pareja de recién casados), hasta tal punto que se desviaron de su destino para llevarnos a la ciudad donde queríamos ir. ¡Esto les supuso un desvío de más de una hora!

 

No sabemos si todo esto suele ser normal cuando viajas de esta manera… A lo mejor sólo es cuestión de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Ya sea casualidad o destino, todos estos momentos no los hubiéramos vivido si hubiésemos optado por la opción más fácil de pagar para que te lleven.